Una tarde con mi familia, en uno de sus planes de visita a familiares lejanos en una casa extraña y que siempre incluían un helado con fresas y cremas, decidí volver a esa entrañable casa donde había vivido mi adolescencia a esperar allí a qué la reunión terminara porque no quise entrar, me quedé acostado en una vereda pero la lluvia había llegado. Entré al dormitorio y me eché en la cama, el ruido de la lluvia me hacía pensar cada vez en una nueva cosa que quería y cerraba los ojos esperando soñar con eso. Pasaron varios días en ese lugar, decidí descansar y recordar buenos tiempos, mirando esa antigua TV y comiendo cereales con leche, había tantos buenos recuerdos que lo deteriorado del lugar me daba igual, en algunas habitaciones ya no había luz eléctrica y las paredes estaban ennegrecidas por el moho y la humedad.
Tome muchas siestas esa semana pero cada que despertaba me daba cuenta que había más pequeños orificios en la Unión entre la pared y el techo, no le di importancia hasta que comenzaron a aparecer insectos muertos en el piso cada día. Supuse que era por la humedad, habían varias goteras y talvez las polillas estaban luchando por su territorio o yo que se, los bichos son bien raros.
Una noche me desperté con un antojo de leche con froot loops a las 4 AM, prendí la luz y note que en la esquina de la cama se formó una masa negra dónde algo se movía, eso no estaba antes ahí! Es como si la pared se hubiese reblandecido tanto por la humedad que se hubiese desecho, y algo de dentro comenzaría a aflorar. Una bola de patas negras de dónde escurría miel hasta el piso. Da igual! Solo quiero dormir y mañana me largo.
En la mañana colgaban del techo formas como de aros pequeños, tenían formas sólidas como de cera, eran como froot loops! de miel de abeja solidificados, que extraño. Cómo aparece algo así de un día al otro. Decidí limpiar eso antes de irme pero la limpieza se extendió hasta la noche y me quedé mirando viejas cintas de MTV que tenía guardadas, gracias a mi yo del pasado por guardar esas joyas! Ya nadie hace música como Nirvana.
Me fui a dormir.
Salió el sol y una malla de cera cubría el techo y parte de la esquina del cuarto, me asusté tanto que tome un desodorante y una fosforera y como lanzallamas prendí fuego todo eso. La cera se hizo dura y quedó ahí. Como una red de pescar. Sabía que eso lo hicieron los insectos y salí al súper a conseguir algo para exterminarlos.
Cuando regresé colgaban de esa red decenas de abejas y las paredes parecían estar mucho más húmedas pero no de agua sino... De miel? Se habían formado nuevos orificios en otras habitaciones y algo parecía moverse en las paredes de toda la casa.
Hay algo adentro.
Tome un martillo enorme de la bodega y rompí una pared de la sala donde a penas comencé a golpear, la humedad desapareció. Fui a mi habitación y dentro de esa malla ya no solo estaban las abejas sino una abeja gigante que media al menos 40 cm. Y que se movía como una araña. Parecía un ratón desesperado por salir de esa red solidificada, cuando llegué se dejó de mover y parece haberme mirado como pidiendo ayuda. Con el martillo rompí la red y la enorme abeja volvió al agujero.
Dentro de todas las paredes de la casa habían panales dónde las abejas vivían su propio mundo, mi presencia para ellas fue algo de otra dimensión, me conocían desde niño y cada noche me miraban comiendo el cereal desde detrás de mi cama. Habían crecido pensando que mi gusto por lo dulce era también un gusto por ellas y 30 años después decidieron hacerme un cereal y eso las dejó atrapadas. La abeja reina había ordenado al clan fabricar para mí lo que más me gustaba pero nunca se iba a aparecer porque sabía que era horrible y me iba a asustar. Pero no lo hizo, porque por horrible que pareciera, lo más dulce de este mundo venía de ella.
Los sueños extraños con insectos era ella en mi mente y ella también soñaba conmigo. Esa noche, ese día, el día que una abeja reina se enamoró de mí.
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